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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Paolo Portoghesi sobre Borromini

“Cuando de chico miraba la arquitectura de Borromini, ella me hablaba de cosas que ahora no sé, entonces entraba en mí una fantasía no tanto como un testimonio del pasado, sino que me trasladaba directo al futuro, una ventana a un mundo diferente… un tiempo más tarde cuando fui un joven y descubrí la arquitectura moderna me di cuenta que lo que me había fascinado del trabajo de Borromini es su modernidad, este gusto por la libertad de probar e intentar cualquier cosa con el fin de experimentar un nuevo descubrimiento ”

martes, 29 de diciembre de 2015

A propósito de la escala. Sou Fujimoto

An Art Exhibition Of Everyday Objects By Sou Fujimoto

  Japanese architect Sou Fujimoto created an art installation on everyday objectstitled ‘Architecture is everywhere‘. As part of the Chicago Architecture Biennial, the exhibition showcases mundane objects displayed on small wooden boards, such as potato chips and ping pong balls, which Fujimoto refers to as “found architecture”.  In a statement about the project, Fujimoto says: “[E]verywhere we can imagine architectural spaces when you put the people inside or outside. [First], it looks like some scales… and then it looks like architecture. And then, sometimes, it is really creating unexpected spaces, 
unexpected relationships”. The exhibition will run until January 3, 2016.




jueves, 24 de diciembre de 2015

"Se regala al otro parte de uno mismo"



Esta fotografía de un adorno navideño le sirvió a Charles Eames como felicitación a sus amistades al finalizar el año 1950. “La razón por la que hemos hecho la mayoría de las cosas”, confesaba Charles Eames, “es que las queríamos para nosotros mismos o que se las queríamos ofrecer a alguien. Y la manera práctica de hacerlo es fabricar regalos”(1).
Todo el mundo sabe que cuando se hace un regalo, en realidad, se regala al otro parte de uno mismo. Así pues, cada regalo es una especial forma de autorretrato y más aun para los Eames.
En esta felicitación, Charles Eames aparece solo en un reflejo, en el centro de la imagen, ligeramente deformado, empequeñecido y rodeado de sus sillas, lámparas y enseres domésticos, mientras la casa Eames le sirve de soporte. La parte de sí mismo que parece regalar Charles Eames es su propio autorretrato. Un selfie, que hoy no cabe considerar siquiera demasiado ingenioso. Aunque también la imagen funciona simultáneamente como un ojo, y remite a esos otros ojos de Magritte y de Ledoux: ojos que contienen el cielo reflejado en el iris o el Teatro de Besançon, donde se proyectaba el escenario desde la mirada del intérprete.
Aquí cabe hacer una lectura de ese orden, como si la imagen construyese una ventana que se asoma al sentido de la casa Eames. Si se atiende a las miles de imágenes que tomaron de su casa Charles y Ray Eames, puede considerarse que el material de la propia casa es el de un mundo de reflejos y de imágenes hechas jirones a través del vidrio y la luz. Tanto es así que antes que de perfiles de acero aligerado y vidrios, los reflejos parecen ser el único y verdadero material de su casa.
Esta foto es, por tanto y de una manera bastante directa, no solo un autorretrato sino su idea misma de la arquitectura como ligereza y como regalo.
La arquitectura, así entendida, siempre es un juguete a punto de ser descubierto, un don.
(1) Chales Eames, citado en COLOMINA, Beatriz, La Domesticidad en Guerra, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2006, pp. 96
 http://www.santiagodemolina.com/2015/12/ligeras-reflexiones.html

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Tears under microscope 2














Fuente: http://diply.com/visual-architecture/article/tears-under-microscope-reveal-something-shocking/1

martes, 22 de diciembre de 2015

Tears under microscope 1



It turns out, not all tears are the same. Artist Rose-Lynn Fisher discovered this after taking a microscope to her tears and examining and documenting the differences between them. 
"The Project began in a period of personal change, loss, and copious tears. One day I wondered if my tears of grief would look any different from my tears of happiness." Fisher writes on her website







It turns out, the tears our bodies produce vary greatly in composition and in microscopic appearance depending on what is causing them. The photographs that Fisher has captured demonstrate the variants in tears in beautiful fashion. From tears of joy to onion tears, each tear tells a different story that says something different about the human experience. Fisher calls the project, "The Topography of Tears."

There's a science to this phenomenon. There are three basic kinds of tears that we all produce. Basal tears are produced continuously in our eyes to keep them lubricated, reflex tears which flush out external irritants, and then psychic (or emotional) tears. There is evidence that suggests there are chemical differences between these tears. For instance, research indicates that psychic or emotional tears contain high elements of stress hormones. This phenomenon could perhaps explain why crying makes us feel better since it's our body's way of shedding excess hormones. 
The project took years to complete and Fisher collected over 100 tears from herself as well as a few other volunteers. Tears from a newborn baby were even collected as part of the project. 

All tears contain the same essential building blocks—oils, enzymes, and antibodies that are suspended in a salt water solution. Each tear, however, contains differing amounts of these elements, and salt molecules can crystallize in unique formations. This means that two tears stimulated by the same trigger could look radically different. 

Fisher writes, "Tears are the medium of our most primal language in moments as unrelenting as death, as basic as hunger, and as complex as a rite of passage. The are the evidence of our inner life overflowing its boundaries, spilling over into consciousness. Wordless and spontaneous, they release us to the possibility of realignment, reunion, catharsis: shedding tears carries a microcosm of the human experience, like one drop of an ocean." 

viernes, 18 de diciembre de 2015

Siesta

Yo necesito una...
Aunque sea así.




A workman takes a siesta on a girder during the building of Radio City, the city of New York spread out below....c.1933

lunes, 14 de diciembre de 2015

Alejo Carpentier sobre Le Corbusier, 1932

Entre catedrales, Cádiz, Alberto Campo Baeza
(…) Las residencias particulares planeadas por Le Corbusier o sus discípulos, que he podido visitar, me han encantado siempre por su paz y el sosiego que su gran sobriedad sabe comunicar al espíritu. Nada de decoración interior, estucos, grecas, ni motivitos de adorno pintados en serie. Nada de papeles en las habitaciones. Grandes testeros en tonos planos, sobre los cuales la luz misma se encarga de poner volúmenes armoniosos, ángulos claros o zonas de sombra. Y, por los anchos ventanales sin barandas, el jardín con sus flores y árboles, que parece una prolongación de la casa. Una residencia así destruye de antemano toda posibilidad de colgar cuadros cursis, de poner muebles Luis XV, o de conservar vitrinas con trastos añejos y miniaturas románticas. El propietario se ve casi impelido, aún cuando sea enemigo de la sobriedad, a no utilizar sino muebles sencillos, de líneas escuetas, en madera o metal, sin más ornamento que el de la materia misma en que están construidos.
Entonces, el comedor se hace verdadero comedor, el dormitorio no puede ser sino dormitorio, y el salón, huérfano de pomposos anhelos burgueses, se hace un living room lleno de encanto, en que las conversaciones mismas adquieren el carácter cordial e íntimo que jamás tendrán en una de esas estancias llenas de objetos sentimentales, falsos lienzos del pasado, mesitas inútiles butacones incómodos y patinados por el tiempo, que tienden siempre a transformar la vivienda en un museo sin prestigio.
La casa, máquina inmóvil, edificada para que el hombre viva cómodamente en ella, se hace aliada del ser humano, y no su enemiga tiránica. Hecha para el hombre, no exige hombres nacidos a su medida … ¡Pensar que para poner en práctica un razonamiento tan sencillo, hemos tenido que aguardar, durante siglos, la llegada de un Le Corbusier!…
Gracias a él, nuestra era posee su arquitectura propia, destinada a perdurar, ya que sus virtudes máximas son la lógica y la verdad.
 
 
 
 
Alejo Carpentier, Social, vol. 17, nº10,  octubre de 1932.
Extractado de “Crónicas” volumen 1, Editorial Letras Cubanas. 1985





Fuente:https://sembrareneldesierto.wordpress.com/2015/02/24/reflexiones-sobre-la-arquitectura-moderna/